Sobre montar un sitio en varios idiomas

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Traducir un sitio parece una tarea de copiar y pegar con un traductor automático. No lo es.
Llevamos meses traduciendo graphemics.net al inglés y hay cosas que nos habría gustado saber
antes de empezar. Las ponemos en orden, con los números reales del sitio y sin vender nada.

Lo primero: cuánto trae realmente el segundo idioma

Contamos lo que hay hoy. Nuestra API de WordPress devuelve 545 artículos, y
91 tienen enlace en inglés (/en/). Es decir, uno de cada seis.

En Search Console, en los últimos 28 días (hasta el 20 de octubre de 2026), esto es lo que dejó
cada lado:

  • Inglés: 80 páginas con impresiones, 838 impresiones y 7 clics.
  • El resto del sitio (español): 69 páginas, 6.560 impresiones y 28 clics.

El inglés es el 11% de las impresiones pero el 20% de los clics.
Con una muestra tan pequeña no sacamos conclusiones grandes, pero sí una: el segundo idioma no
es un adorno. Hay gente buscando en inglés temas que en español ya cubrimos, con menos competencia
y con clics que no estaban en la cuenta.

También hay una advertencia en esos números. La página en inglés con más impresiones, una
explicación sobre las vistas de YouTube Shorts, hizo 198 impresiones en posición media
9,2
. Otras páginas en inglés aparecen en la posición 37 y hasta la 67. Traducir no
posiciona por sí solo: pone el contenido en la fila, no lo adelanta.

Lo segundo: traducir no es lo mismo que localizar

Un artículo traducido palabra por palabra suena a artículo traducido. Los lectores lo notan en la
primera frase y se van. Lo que nos habría gustado saber es que cada texto necesita tres decisiones
que un traductor automático no toma:

  1. Qué ejemplos se quedan. Un ejemplo sobre «una clínica dental en Cancún» es
    útil para quien lee en español en Quintana Roo. Para quien lee en inglés desde otro país, hay que
    decidir si se conserva como caso real o se explica de qué ciudad hablamos.
  2. Cómo se llama lo que la gente busca. «Agencia de posicionamiento web» no se
    busca como «web positioning agency»; se busca como SEO agency. Si el título se traduce
    literal, se pierde la consulta.
  3. Qué unidades y formatos se cambian. Fechas, monedas, separadores de miles.
    En español de México escribimos 1.100; en inglés se escribe 1,100. Un número mal separado resta
    confianza.

Lo tercero: la estructura técnica se decide antes, no después

Esto es lo que más caro sale arreglar. Antes de traducir una sola línea hay que decidir cómo va a
convivir cada idioma en el sitio.

Direcciones. Nosotros usamos una carpeta por idioma: el español en la raíz y el
inglés bajo /en/. Es la opción más sencilla de mantener con un solo dominio. Las
alternativas, un subdominio o un dominio distinto por idioma, obligan a construir autoridad
por separado.

Etiquetas hreflang. Son las que le dicen a Google «esta página en español
tiene su equivalente en inglés aquí». Sin ellas, Google puede mostrar la versión equivocada o tratar
las dos como contenido duplicado. Las revisamos en el código de la página: la portada en inglés
declara en su HTML tanto la versión en español como la inglesa. Si no se comprueba a mano, no se
sabe.

El vínculo entre traducciones. En WordPress con un plugin de idiomas, cada
artículo traducido tiene que estar emparejado explícitamente con su original. Mientras no lo
está, el sitio lo trata como una entrada más, con el mismo enlace y la misma categoría que el
original. Aprendimos que ese emparejado es un paso aparte, y que si se salta, el selector de
idioma lleva al lector a ninguna parte.

Los slugs. La dirección de cada artículo se traduce junto con el título. Es lo
correcto para el lector y para el buscador, pero obliga a llevar un registro de qué dirección en
español corresponde a cuál en inglés. Sin ese registro, los enlaces internos se rompen.

Lo cuarto: no todo se traduce

Aquí cambiaríamos más cosas. Tradujimos por orden, de lo más fácil a lo más difícil, y no por
orden de demanda. Lo correcto es lo contrario: empezar por las páginas que ya reciben
impresiones en español, que son las que tienen demanda comprobada, y dejar para después lo que
nunca se mostró.

De nuestros 545 artículos, buena parte nunca ha tenido una impresión. Traducirlos al inglés es
pagar dos veces por contenido que nadie busca. Una regla sencilla que usaríamos desde el primer
día: si la versión en español no tiene impresiones, la traducción puede esperar.

Lo mismo con las páginas de servicio. Esas sí van primero, aunque hoy no tengan impresiones,
porque son las que cierran negocio. Un cliente que llega en inglés y encuentra la página de
servicios en español se va.

Lo quinto: el mantenimiento es un costo que nadie presupuesta

Traducir es un gasto que se hace una vez. Mantener es un gasto que se repite. Cada vez que se
actualiza un artículo en español, el inglés queda desfasado, y nadie lo avisa. A los seis meses
hay dos versiones que dicen cosas distintas, con cifras distintas, y el lector en inglés recibe la
más vieja.

Lo que haríamos hoy: registrar la fecha de la última revisión de cada traducción y revisar
juntas las dos versiones cuando se actualice la original. Se puede hacer con una hoja de cálculo.
Lo caro es no tenerla.

Lo que haríamos distinto, en una lista

  1. Elegir el idioma por la demanda medida en Search Console, no por intuición.
  2. Definir la estructura de direcciones y el hreflang antes de la primera traducción.
  3. Traducir primero las páginas que ya tienen impresiones y las de servicio.
  4. Localizar títulos y ejemplos; no solo traducirlos.
  5. Emparejar cada traducción con su original el mismo día que se publica.
  6. Llevar un registro de revisiones por idioma.
  7. Medir a 60 y 90 días antes de decidir si se añade un tercer idioma.

¿Vale la pena?

Depende de quién te busque. Si tus clientes están en tu ciudad y hablan tu idioma, un segundo
idioma es un gasto que puede esperar. Si vendes a extranjeros, a turistas o a compradores de
fuera, el inglés deja de ser opcional: es lo que ellos escriben cuando te buscan.

En nuestro caso, con una muestra pequeña, el inglés aporta una de cada cinco visitas desde
Google con poco más de una décima parte de las impresiones. Es una señal, no una promesa, y la
seguiremos midiendo.

Si estás pensando en abrir tu sitio a otro idioma y quieres saber qué páginas traducir primero,
escríbenos. Con tus datos de Search Console podemos decirte, en una tarde, por
dónde empezar y qué dejar fuera.


Cifras de la API de WordPress de graphemics.net y de Google Search Console, leídas el 22 de
octubre de 2026 (periodo de 28 días hasta el 20 de octubre). Las impresiones y los clics cambian a
diario. Las comparaciones sobre costos y plazos de traducción son orientativas y dependen de cada
proyecto.

English version: Building a Multilingual Site: Strategy, SEO and Setup

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Lo que aprendimos traduciendo nuestro propio sitio al inglés: cuánto tráfico trae, qué se rompe en el camino y qué decidir antes de pagar la primera traducción.

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