Un sitio con casi dos mil artículos acumula enlaces rotos igual que un cajón acumula
cables: sin que nadie lo decida. Rastreamos los enlaces internos de uno de los sitios
que administramos, destinos.fun, y salieron 477 destinos con
problema. Arreglamos la mayoría sin escribir una palabra de contenido. Este es
el recuento completo, incluido lo que no quedó en cero.
El primer rastreo: 14 de septiembre de 2026
Leímos las 1.873 publicaciones por la API de WordPress, sacamos
todos los enlaces internos y pedimos cada destino una sola vez. Resultado:
1.233 enlaces, 872 destinos distintos, 477 con problema.
La clave del método es contar destinos y no enlaces. Un destino roto
repetido en cien artículos es un arreglo, no cien. Al clasificar los 477 aparecieron
cuatro familias muy distintas:
- Artículos en estado «privado»: 38. Escritos, enlazados desde otros
artículos y nunca publicados. Para el visitante, un 404. - Enlaces sin el prefijo de idioma
/pt/: 195. El
artículo en portugués existe, pero el enlace apunta a la ruta sin prefijo y rebota
por una redirección. - Enlaces sin barra final: 365. Funcionan, pero cada uno cuesta una
redirección 301 antes de cargar. - Casos sueltos: 10 artículos que no existen en ningún estado, 7 fotos
de 2016 borradas y 1 artículo programado.
Un error que fue nuestro
La primera versión del informe decía que había 225 enlaces con el dominio
escrito dos veces. No existían. Los artículos escriben
//destinos.fun/ruta, una dirección relativa al protocolo que funciona
perfectamente. Quien fabricaba el dominio duplicado era nuestro propio auditor, que le
pegaba el dominio por delante.
Lo descubrimos porque leímos el HTML real antes de reemplazar nada. Moraleja
práctica: antes de corregir en masa, abra tres artículos y mire el código
fuente. Un informe de auditoría es una hipótesis, no un hecho.
Qué se arregló, y por qué no hizo falta escribir nada
De las cuatro familias, dos son puramente mecánicas: la barra final y el prefijo de
idioma. No cambian ni una palabra del artículo; cambian una dirección dentro de un
enlace. El 15 de septiembre se corrigieron en 560 artículos: 365
enlaces sin barra y 195 sin /pt/.
Tres precauciones que valen para cualquier sitio:
- Copia del contenido original de cada artículo antes de tocarlo,
uno por archivo. Si algo sale mal, se restaura ese artículo y no todo el sitio. - Un patrón por pasada. Cada reemplazo con una regla clara y
comprobable, no un «arreglar todo» con cinco condiciones mezcladas. - Comprobar el recuento, no el código de salida. La primera
ejecución se cortó en 324 de 560 y terminó con código 0, sin mensaje de error. Nos
dimos cuenta contando las copias de respaldo.
Al terminar releímos los 1.868 artículos publicados: cero con
enlaces sin barra y cero sin prefijo de idioma.
Los 38 «privados» no se arreglan: se publican
Aquí no había nada que redirigir. Eran artículos escritos y ocultos, y los enlaces
internos apuntaban a ellos con toda razón. La solución fue publicarlos. Se publicaron
37 de los 41 que había en estado privado, cada uno con el enlace a su
versión en el otro idioma. Los cuatro restantes se dejaron aparte con motivo: uno
llevaba basura pegada al título y los otros no tenían pareja en todos los idiomas.
El segundo rastreo: 7 de octubre de 2026
Veintidós días después volvimos a rastrear. El sitio había crecido:
2.047 publicaciones, 1.723 enlaces, 1.101 destinos. Y el resultado no
es «cero»:
- 35 destinos con problema, frente a 477. Una reducción de más del
92%. - 7 rotos de verdad: todas son fotos de 2016 de artículos sobre
playas de Cancún, que ya no están en la biblioteca de medios. - 28 redirecciones que terminan en una página que carga (200). La
mayoría, enlaces a la versión en otro idioma sin su prefijo; seis, enlaces con la
forma?p=número; dos, artículos que redirigen a la portada.
Es decir: lo mecánico quedó resuelto en los artículos que existían, pero
volvió a aparecer en los nuevos. Corregir lo viejo sin corregir el
origen es vaciar la bañera con la llave abierta. Cada artículo nuevo que se escribe o
se traduce puede reintroducir el prefijo que falta.
Por qué un enlace interno roto sale caro
Un enlace roto o con rebote no hace ruido: nadie escribe para quejarse. Pero
tiene tres costos reales. El visitante que llega a un 404 se va. Cada redirección
añade una espera y gasta una parte del presupuesto de rastreo de Google. Y un enlace
que apunta a un artículo oculto desperdicia justo la señal que debería pasar fuerza a
una página que sí existe.
En un sitio multilingüe el problema se multiplica, porque cada idioma tiene su
propio prefijo y basta un descuido de plantilla o de traducción para que cientos de
enlaces apunten a la ruta equivocada. Por eso en destinos.fun, con tres idiomas, el
prefijo fue la segunda causa más grande de problemas.
Cómo hacerlo en su sitio
- Rastree por la API, no a mano. Lea todo el contenido, junte los
enlaces internos y pida cada destino una vez. En un sitio de dos mil artículos lleva
unos diez minutos. - Clasifique antes de arreglar. Separe lo mecánico (barra, idioma,
protocolo) de lo editorial (artículos ocultos, páginas borradas, fotos perdidas). Lo
primero se corrige en lote; lo segundo necesita una decisión. - Respalde y corrija por patrón. Una regla por pasada, una copia por
artículo. - Verifique con otro rastreo. Releer el contenido y contar
coincidencias es la prueba; que el script termine sin error no lo es. - Repita cada mes. Un sitio que publica cada semana genera enlaces
nuevos todos los meses. Dos rastreos con tres semanas de diferencia le dicen si el
problema se curó o solo se escondió.
Lo que esto cambia, y lo que no
Conviene ser prudentes: arreglar enlaces internos no hace subir un sitio de
posición por sí solo. Quita redirecciones innecesarias, evita páginas muertas para el
visitante y deja que el rastreo de Google gaste su tiempo en contenido real. Es
higiene técnica: necesaria, barata y medible, pero no sustituye al contenido que
responde a lo que la gente busca.
Si su sitio tiene cientos de artículos y no sabe cuántos de sus enlaces internos
fallan, escríbanos. Rastreamos el sitio, le entregamos la
clasificación completa y le decimos qué se corrige en una tarde y qué requiere una
decisión suya.
Cifras de dos rastreos propios de destinos.fun, del 14 de septiembre y del 7 de
octubre de 2026, hechos por la API de WordPress. Los totales cambian a diario porque el
sitio sigue publicando; los de este artículo corresponden a esas fechas.



