El miércoles 2 de septiembre llenamos un salón en el Restaurante Hong Kong de
Cancún con dueños de negocio, consultores y gente que quería dejar de oír hablar
de inteligencia artificial y empezar a usarla. Tres horas. Veinte confirmados.
Cero diapositivas de teoría.
Esto es lo que hicimos, paso a paso, con los prompts exactos y las imágenes
reales que salieron en la sala. Si estuviste, aquí tienes todo para repetirlo. Si
no estuviste, esto es lo más parecido a haber ido.
La regla que puso el tono: saquen el celular
Lo primero que pedí, antes de presentarme siquiera, fue que todo el mundo
sacara el teléfono y abriera ChatGPT. Quien no lo tenía, lo instaló ahí mismo.
No es un detalle de organización, es la diferencia entre un taller y una
conferencia. Durante las tres horas, quien trabajó fue la sala. Yo enseñaba una
mecánica y cuarenta manos la ejecutaban sobre su propio negocio.
Cómo estaba armado
El taller iba en bloques cortos, alternando contexto y práctica, porque tres
horas seguidas de teoría no las aguanta nadie:
- Por qué esto es urgente. Kodak inventó la cámara digital y la
guardó en un cajón. Blockbuster pudo comprar Netflix por cincuenta millones y dijo
que no. Nokia tenía el mercado entero. Ninguna quebró por falta de dinero:
quebraron por llegar tarde. - Dónde está tu competencia. Los datos de adopción de IA en
empresas mexicanas, que sorprenden a casi todos. - Imágenes con ChatGPT. El bloque más práctico, y el que
llenó la sala de teléfonos levantados. - NotebookLM. Tu empresa ya tiene el contenido: está en tus
documentos, sin leer. - Marketing y ventas con IA. Los tres dolores de siempre y qué
cambia de verdad.
La prueba de la botella
Empezamos con lo más tonto que había a mano: una botella de agua encima de una
mesa. Foto de celular, luz de techo, sin preparar nada. Esta:
Después, un solo comando: /artistic. Nada más. Y salió esto:
Fíjate en lo importante: la etiqueta sigue siendo legible y el logotipo
está intacto. No es un filtro que emborrona la marca, es una
reinterpretación que la respeta. Eso es lo que separa un juguete de una
herramienta que puedes usar para un cliente.
La conversación que vino después en la sala fue la buena: cuántos productos
tienes fotografiados con el teléfono y descartados por no tener presupuesto de
sesión.
Un retrato profesional a partir de una selfie
El segundo ejercicio tocó una fibra distinta, porque casi nadie tiene una foto
decente suya para LinkedIn. Partimos de una selfie normal y usamos este prompt:
Hazme una foto profesional de perfil estilo
retrato corporativo: fondo liso y neutro, iluminación suave, pose frontal
ligeramente girada, expresión segura y accesible, vestimenta formal o business
casual, enfoque nítido en rostro y hombros.
Fondo de estudio, luz suave, saco y camisa. De una selfie. Cópialo tal cual y
cámbiale la vestimenta si quieres otro tono.
El truco que casi nadie conoce: pídele el plano de una imagen
Aquí es donde el bloque se puso serio. Cuando ves una imagen que funciona —una
foto de producto, una portada, un editorial de moda— no tienes que adivinar cómo
se hizo. Se la pasas a ChatGPT y le pides que te la devuelva en
JSON: sujetos, encuadre, iluminación, paleta, distancia focal, estilo.
Lo que obtienes no es una descripción, es un plano reutilizable.
Cambias un campo y regeneras la misma estética con otro contenido. Es la
diferencia entre copiar una imagen y entender cómo está construida.
La referencia que usamos fue esta:
Y el plano que salió de ahí, ya escrito como prompt y con el sujeto cambiado
—de dos mujeres a dos hombres, usando una foto de rostro como referencia—, fue
este. Va literal, en inglés, como se usó:
Use image reference for a man face
Photorealistic luxury fine-art fashion editorial portrait of two elegant adult
men kneeling face-to-face on a glossy black reflective floor. The blonde man wears
a sophisticated white satin evening gown with a shimmering silver-gray corset
bodice, long white opera gloves and a delicate necklace. The brunette man wears a
fitted black satin evening gown with an intricate black lace corset bodice and long
black opera gloves. They are positioned symmetrically, very close to each other,
looking intensely and calmly into each other’s eyes, creating a powerful visual
representation of duality and balance. Their gloved hands rest near a large
abstract yin-yang symbol made from flowing white and black liquid paint on the
reflective floor. The liquid forms an organic swirling circular shape with a dark
center, resembling a sophisticated artistic interpretation of the yin-yang
symbol.Dark cinematic studio environment with atmospheric smoke: cool blue-gray mist
illuminating the left side and warm golden-brown mist illuminating the right side.
Soft directional cinematic lighting, subtle rim lighting around the hair, deep
shadows, controlled highlights, luxurious atmosphere, dramatic contrast. Highly
reflective black floor producing elegant mirror-like reflections of the men,
dresses and liquid symbol. Sophisticated composition, balanced symmetry, 85mm
portrait photography, shallow depth of field, realistic skin texture, detailed
hair, satin fabric, lace and liquid paint, high dynamic range, ultra-detailed,
premium fashion magazine aesthetic, fine-art photography, photorealistic,
cinematic, elegant, mysterious, 4:5 vertical composition.Negative prompt: deformed anatomy, distorted faces, bad
hands, extra fingers, extra limbs, duplicate subjects, blurry faces, plastic skin,
cartoon, anime, illustration, low resolution, flat lighting, excessive saturation,
overexposure, watermark, text, logo, bad reflections, awkward pose.
Mira todo lo que se conserva de la referencia: la pose en espejo, los guantes
largos, el suelo negro reflectante, el yin-yang de pintura líquida, la niebla fría
a un lado y cálida al otro, el 85 mm, el formato vertical. Lo único que cambió fue
quién está en la escena.
NO LES VOY A COMPARTIR EL RESULTADO DE ESTA DINÁMICA
😂🤣😂🤣😂🤣😂
Shit in, shit out.
Y esa es, en serio, la lección del bloque entero. El modelo te devuelve la
calidad de lo que le metes. Un prompt vago da una imagen vaga, por buena que sea la
herramienta. Cuando el resultado sale mal, el problema casi nunca está del otro
lado de la pantalla.
Los 99 comandos
El bloque de imágenes se apoya en un vocabulario que casi nadie usa: las
palabras que controlan luz, encuadre, estilo y acabado. /cinematic,
/goldenhour, /studio, /bokeh,
/shallowdepth.
Cómo conseguir los 99 comandos
Son gratis y te llegan al momento. Cuatro pasos:
- Entra al carrusel en Instagram —
aquí está. - Sigue la cuenta (@wanderoca). Si no me sigues, Instagram
deja mi mensaje en Solicitudes y ni te enteras. - Comenta la palabra PROMPT. El sistema te manda la lista
completa al mensaje directo, automáticamente. - Comparte el post con alguien a quien le sirva. Todos
conocemos a alguien peleándose con esto.
Lo que se llevó la gente
Más allá de las herramientas, tres ideas que se repitieron en las
conversaciones del coffee break:
- No necesitas presupuesto de producción para tener imágenes
decentes de tu producto. Necesitas saber pedirlas. - Las buenas referencias se pueden desarmar. Cualquier imagen
que te guste puede convertirse en un plano que reutilices. - La herramienta no compensa la falta de criterio. Shit in,
shit out sigue mandando.
Si quieres esto dentro de tu negocio
El taller enseña la mecánica. Meterla en una empresa —que el contenido salga
solo, que las campañas se midan, que el WhatsApp conteste sin que nadie esté
pendiente— es otro trabajo, y es al que me dedico.
Si te interesa, escríbeme y lo vemos con tu caso concreto.
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- 99 comandos de imagen para ChatGPT: la lista completa en español — las palabras que controlan luz, encuadre, estilo y acabado, ordenadas por lo que hace cada una.
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